Distintas formas:

  • Sesiones abiertas, tanto en la composición del grupo, como en contenidos.
  • Grupo definido y con unos contenidos “marcados” previamente, dando respuesta a las demandas planteadas.
  • Combinación de las posibilidades anteriores.

Una SESIÓN-TIPO (de una hora y media aproximadamente) consta de varias fases, aunque no son fijas y dependen del estado del grupo en el momento presente y de los objetivos de trabajo que se persiguen:

  1. Un calentamiento preparatorio físico y energético del cuerpo.
  2. Un trabajo de danza, primero en círculo con movimiento de tipo expresivo desde la imitación de la persona facilitadora y, después, de forma más libre.
  3. Un espacio de libertad para bailar, expresar, explorar, experimentar diferentes propuestas o consignas que se dan en clase.
  4. Una fase de relajación, armonización e integración de lo vivido, en pareja, o grupo pequeño o grande.

La música tiene un papel destacado en el trabajo que se desarrolla en las sesiones. Mover el propio cuerpo con la música es un viaje interior de descubrimiento de sí mismo y de las propias potencialidades interiores. Es trabajo de la figura que coordina la sesión aportar sonidos, ritmos y melodías que resuenen en las personas que conforman el grupo, despertando distintas emociones y energías, tratando de darles expresión a través del movimiento. En definitiva, el trabajo consiste en despertar la energía y dejar que siga su propio camino.

En la imitación de los movimientos del/la instructora se busca explorar nuevas maneras de moverse, de colocarse, de dar expresión… Moviéndome distinto, siento distinto, pienso distinto, actúo distinto. La sesión de Movimiento Expresivo se convierte así en un campo de pruebas para explorar en el mundo físico, emocional y también intelectual. Con todo el permiso para ser, para estar y para expresarme.

Este trabajo busca el desarrollo personal (relación con uno/a mismo/a, con el entorno personal y/o laboral, salud y bienestar, entre otros) para una vida más plena.