2. INTERVENCIÓN INDIVIDUAL

El encuentro individual permite una exploración personal de las necesidades psicocorporales y, por lo tanto, ofrece distintas posibilidades en la intervención.

Son encuentros de, aproximadamente, una hora. Juega un papel importante la actitud de escucha profunda y sin juicio, así como una percepción abierta a lo que está ocurriendo a nivel corporal (sin olvidar los planos emocional y mental).

La intervención comienza con un diálogo entre terapeuta y paciente que permita indicar en qué momento se halla la persona, cuáles son sus necesidades en ese momento, así como qué es lo que le gustaría explorar en la sesión.

Es necesario hacer una lectura corporal a partir de la observación de los siguientes elementos: Líneas de fuerza, puntos de apoyo, estructura y plástica  del cuerpo. Otro elemento fundamental son las trabas o zonas de sobrecarga y zonas de desvitalización. Los parámetros sobre los que se realiza la observación y recogida de información de estos elementos son:

  • Posición (refleja la relación con el cielo y la tierra)
  • Respiración (refleja la relación con el mundo)
  • Tensión (refleja la relación con uno mismo)

La intervención posterior viene dada por lo recogido en el diálogo y en la lectura corporal. Pueden darse distintas actuaciones:

  1. Explorar distintas posiciones y movimientos.
  2. Trabajar la respiración.
  3. Masaje.

El MASAJE es un instrumento fundamental en la tarea de despertar y desarrollar la inteligencia corporal. El Sistema Río Abierto tiene su técnica específica, elaborada y estructurada en las últimas décadas. La transmisión de  las técnicas de este tipo de masaje se hace mediante la enseñanza directa y la práctica asistida y guiada, resultando difícil la traducción en palabras escritas. Se establece a través del contacto, de la respiración, de la voz, entre otros elementos, lo que permite que tenga efectos a varios niveles: Físico, emocional, mental y espiritual (o transpersonal).

Las principales funciones  del masaje son:

  • Relajante.
  • Circulatoria de la sangre y de la energía.
  • Reconexión consigo mismo y con el entorno.

A lo largo de la intervención individual se alternan momentos  de masaje, de elaboración verbal y de trabajo expresivo. Esto permite sentir, poner nombre y expresar lo sentido. A través del cuerpo físico podemos conectar con la emoción que supone una traba. Tomar conciencia mental de lo ocurrido puede permitir cambiar pensamientos que parecían irrevocables con respecto a la idea que teníamos de nosotros mismos y del mundo. De esta forma, los planos físico, emocional y mental se van influenciando mutuamente, permitiendo un desarrollo más pleno de lo que somos en esencia.